Siempre en algún momento de decisión importante ( y quizás no tanto) decimos que hay que escuchar nuestra conciencia, pero el deseo de hacer lo "no correcto" terminamos trasformando esa conciencia, en inconsciencia, esas ganas desaforadas de tener, hacer, querer ese objetivo, que haces que definitivamente, cuando te mandaste el peor de los condoros. Te escusas diciendo "no se que es lo que estaba pensando" mentira si lo sabes, el problema es que no lo asumes.. y es ahí donde empieza los otros problemas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario